2025, Número 6
In memoriam: Dr. Leopoldo Vega Franco
Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 0
Paginas: 213-216
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RESUMEN
INTRODUCCIóN
El Dr. Leopoldo Vega Franco (don Polo, como todos sus cercanos le decíamos) representa un pilar de la Sociedad Mexicana de Pediatría, particularmente para la Revista Mexicana de Pediatría, lamentablemente falleció hace unos pocos meses. Su legado es invaluable, por lo que en este artículo le rendimos un pequeño homenaje.
SEMBLANZA COMO PAREJA
Esta sección se elaboró a partir de un "regalo" de su esposa Beatriz Elena Robles Martínez de Vega, que nos compartió hace algún tiempo, el cual hemos actualizado.
Soy la esposa de don Leopoldo, cumplimos 67 años de casados. Al escribir esto, comprendo que es toda una vida que hemos vivido plenamente y llena de alegrías. Puedo hacer una analogía y comparar mi vida de casada con una gran montaña. Nos conocimos cuando yo formaba parte del equipo del Dr. Joaquín Cravioto Muñoz y desde esos años hicimos una gran amistad con él. Cuando iniciamos el noviazgo hicimos muchos planes en los que había ilusiones, inquietudes y metas, y nos propusimos alcanzar la cúspide de la gran montaña.
Para iniciar el viaje hay que prepararse, sabiéndonos personas diferentes pero unidas por muchos lazos y que, al escalar esa montaña, había que tomar decisiones siempre entre los dos.
Convivimos aceptándonos, perdonándonos con cariño y apoyo a través de una mirada, un apretón de manos, un gesto, una sonrisa. Lo que nos dio seguridad y confianza para seguir juntos.
Lo acompañé siempre en todas sus empresas y aventuras. En esta travesía nos convertimos en grandes amigos de destacados pediatras de esa época como el mismo Joaquín Cravioto, Eduardo Jurado García, pionero de neonatología y perinatología, el Dr. Héctor García Manzanedo, gran médico antropólogo y salubrista.
Al compartir sus éxitos me sentí realmente su compañera de viaje. Basado en la relación con sus padres, estable y cariñosa, tuvimos la oportunidad de educar a nuestros cuatro hijos, siendo ellos un reflejo de las características de Polo: responsables, honestos y estudiosos. Hombres de bien con familias formadas y nietos preciosos.
Considero que mi matrimonio con Leopoldo fue muy estable porque confiamos uno en el otro; el cariño, el amor y el respeto, siempre estuvieron presentes. Disfrutando de su compañía hasta el final.
Durante el ascenso a la gran montaña, hubo resbalones, caídas, retrocesos, y en ocasiones algunas heridas; pero gracias a Dios nos levantamos y seguimos adelante.
De alguna forma esa cúspide de la gran montaña ya fue nuestra, y alcanzarla nos dio la estabilidad para lograr las metas que nos propusimos.
SEMBLANZA COMO COLEGA,
Conocí al Dr. Leopoldo Vega Franco cuando yo era estudiante y residente de pediatría, al leer y estudiar sus libros y publicaciones. Me deleitaba leerlo porque hacía lo difícil muy fácil de entender.
En persona, tuve la fortuna de verlo por primera vez en las instalaciones de la Sociedad Mexicana de Pediatría. Imaginen la alegría que sentí al ver, saludar y estrechar la mano de un personaje de lo que yo llamaba la mitología pediátrica mexicana: los Frenk, los Benavides, los Cravioto, los Ávila Cisneros, los Dulanto. En ese momento, yo era un simple vocal y él era el Sr. Editor de la Revista Mexicana de Pediatría. En las juntas todos lo escuchaban con atención; su derroche de conocimiento, sabiduría, tranquilidad, claridad, comentarios razonados, muy bien dirigidos, los cuales en muchas ocasiones centraban y resolvían los problemas que se ponían sobre la mesa, sobre todo lo más destacado en el devenir de la Revista Mexicana de Pediatría. Era un individuo que invitaba a callar para escuchar, que ya tenía los tamaños de un Maestro, sí, así con mayúscula.
¿Cómo era? Siempre amigable y sonriente cuando lo ameritaba, muy puntual, charlista consumado, daba entrada a la relación con las personas. ¡Y claro, cómo no me iba a gustar relacionarme con uno de los pilares de la pediatría de siempre! Era generoso y al ver mis avances e interés, me empezó a dar artículos para revisar y enviar a publicación. Por supuesto, siempre con su visto bueno.
No ocultaba sus sentimientos; en cierta ocasión llegó muy enojado a dar una plática de uno de tantos cursos, en el Día del Padre. Me dijo: "sólo accedí por usted, pero que se apuren los que me anteceden, para que me pueda ir a que me festejen el día del padre"… y se fue como llegó, enojado.
También fue mi cotutor cuando ingresé a realizar la maestría, pero me advirtió: "Julio usted es mi amigo, pero esto le va a costar mucho esfuerzo, sudor y hasta lágrimas, aunque sangre, no" …y, efectivamente, no fue nada fácil su rigor como asesor. Luego, en la presentación de la tesis, el Dr. Silvestre Frenk sugirió mención honorífica, pero mi amigo don Polo se negó rotundamente, refiriendo que mi defensa no había sido extraordinaria y los convenció a todos. Esta anécdota es un dato que nos puede brindar una idea de todos los tamaños de don Polo: honestidad, integridad y rectitud.
Cuando se enojaba no lo disimulaba y hablaba de frente y claro; mientras que cuando se entristecía (como cuando le quitaron la Jefatura de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la UNAM) se veía abatido, cabizbajo, triste. Sin embargo, a pesar de esto, al andar por el largo pasillo a su nueva oficina en otro piso, al platicarlo no renegaba, no ofendía, simplemente comentaba el momento como algo desafortunado, y nunca descargó su malestar en los demás, manteniéndose ecuánime y regalando, de vez en vez, su sonrisa.
En algún momento, cuando era editor de la Revista Mexicana de Pediatría, le pregunté por qué no reingresaba al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), dada su capacidad y currículo, y porque era investigador universitario. Él, sin pensarlo dos veces, me dijo que su intención nunca había sido ganar créditos ni reconocimientos ni dinero, su deseo al dirigir la Revista era hacer una herramienta que debía ser escrita y leída por todos los médicos del país y en el extranjero, una revista que sirviera para la atención de los niños que veían cotidianamente, a fin de hacer mejores secuencias diagnósticas, ofrecer los mejores tratamientos, e informar más precisamente sobre el pronóstico y las acciones de prevención.
Siempre quiso mejorar la salud infantil como médicos de cabecera, y ese fue su objetivo hasta el último día que fue editor de nuestra Revista.
Finalmente, en uno de sus editoriales en la Revista Mexicana de Pediatría establece que, ejercer el oficio de pediatra no sólo significa rescatar a un niño de la enfermedad y muerte, curar, vigilar su alimentación y prevenir mediante vacunación las enfermedades propias de la primera infancia; implica contemplar al niño en el presente sin perder de vista que su salud integral es el aura que anuncia el destino del hombre. Que su significado ya de adulto va a manifestarse en la conducta y desempeño que tendrá al lograr su madurez biológica. Como dijo Santiago Ramírez, la praxis es devenir o la infancia es destino. El niño es sólo una promesa de lo que será al concluir su destino: un hombre pleno, consciente de su responsabilidad como miembro de una sociedad.
Desde mi perspectiva, su legado lo puedo resumir así: nunca ambicionó tener, sino ser y hacer para transformar, ser siempre asertivo, para beneficio de sus alumnos, de sus niños, de su familia. El Dr. Leopoldo Vega Franco nos dio todo de sí, consciente de su responsabilidad como médico miembro de nuestra Sociedad, supo eslabonar la pediatría con la nutrición, la investigación, la ética, siempre con la comprensión de la salud pública, pero sobre todo con humanismo para que tuviéramos presente las consecuencias de no entenderlas adecuadamente, consciente de su destino, consciente del amor, de su profesión brindada al niño en la sociedad y a su familia como un todo. Se fue de aquí para llegar al Olimpo de la pediatría mexicana, junto a los grandes, los mejores.
SU VIDA Y OBRA COMO MéDICO
El Dr. Leopoldo Vega Franco nació en la ciudad de Durango, México, en 1932. Aunque no tuvo familiares médicos, sus primeros contactos relacionados con la medicina, los recordaba cuando su mamá lo llevaba a consulta médica.
Se formó como médico cirujano por la UNAM en 1957; realizó un diplomado en pediatría en el Hospital Infantil de México (HIM) en 1959. En 1960 obtuvo el grado de maestro en salud pública en la Escuela de Salud Pública de México. En 1965 se graduó como maestro en ciencias de la nutrición por la Universidad de Columbia, en Nueva York. Mientras que, en el año de 1972, obtuvo la especialización en gastroenterología pediátrica, en la Universidad de Birmingham, Inglaterra.
En 1961-1962 fundó el Departamento de Medicina Preventiva y Sociología Médica, en la Escuela de Medicina de la Universidad Juárez de Durango. En el HIM fue jefe de la División de Enseñanza, de 1977 a 1978; médico adscrito de 1981 a 1984, y jefe del Departamento de Gastroenterología y Nutrición de 1972 a 1989. De 1995 a 2002, jefe del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM.
A partir de 1959 se integró al grupo para el Estudio de la Nutrición del HIM, que dirigía el Dr. Federico Gómez; entre 1963 y 1964 fue investigador de la Unidad de Crecimiento y Desarrollo del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá. En 1965 fue nuevamente investigador clínico del HIM.
Desde 1972 fue profesor de la asignatura de Salud Pública en la UNAM. En 1989, al dejar el HIM, tenía nombramiento de Investigador Titular C de los Institutos de Salud de la Secretaría de Salud. Desde ese año fungió como profesor-investigador de tiempo completo en la Facultad de Medicina de la UNAM. Entre 1982 y 1992 fue investigador del SNI.
LABOR DOCENTE
De 1965 a 1989 fue instructor y profesor de pediatría en el HIM; de 1971 a 1972 profesor universitario en la Escuela de Medicina de la Universidad Juárez de Durango; de 1975 a 1977 y de 1979 a 1981, profesor de la Escuela de Nutrición de la Universidad Iberoamericana. De 1976 a 1985, profesor de Metodología de la Investigación; y, de 1995 a 2002, de los Seminarios de Investigación, de la División de Estudios Superiores de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Tutor y responsable de la Maestría en Ciencias de la Salud en Epidemiología, también en la UNAM. Tutor en 22 tesis de licenciatura, 12 de la especialidad de pediatría, 11 de la maestría en ciencias e integrante del Comité Tutor de diferentes alumnos del Doctorado en Ciencias Médicas.
GALARDONES Y RECONOCIMIENTOS
- – Premio Nestlé en Pediatría en 1962, 1963 y 1973.
- – Premio "Everardo Landa" en 1991. Y, a la obra inédita en 1996 (libro: Nutrición y Alimentación en el Primer Año de Vida), otorgados por la Academia Nacional de Medicina de México.
- – En 1991, "Premio a la Excelencia en Investigación Pediátrica" por la Asociación Mexicana de Pediatría.
- – Integró el Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud para el manejo de la desnutrición grave. Fue consultor temporal de la Organización Panamericana de la Salud.
- – En 2000, medalla "Dr. Rodolfo Nieto Padrón" del Hospital del Niño "Dr. Rodolfo Nieto Padrón" en Tabasco.
- – En 2006, distinción por la Asociación de Médicos del HIM.
- – En 2008, al cumplir 50 años de labores en medicina, recibió de la Sociedad Mexicana de Pediatría un libro homenaje titulado: 50 años con Leopoldo Vega Franco: experiencia, dedicación y compromiso con la Pediatría, que abarca una compilación de 116 contribuciones (artículos) en las que analizó y comentó, con el espíritu crítico que lo caracterizó, los tópicos de interés de cada número de la Revista, o bien, los temas de interés en cada momento de la historia que vivió durante su brillante dirección en la Revista Mexicana de Pediatría, Órgano Oficial de la Sociedad Mexicana de Pediatría.
MEMBRESÍAS Y CERTIFICACIONES
- – Miembro de Sociedad Mexicana de Pediatría desde 1959, de la Asociación de Investigación Pediátrica desde 1965, de la Academia Mexicana de Pediatría desde 1967, de la Academia Nacional de Medicina desde 1980.
- – Integrante de diferentes sociedades relacionadas con la pediatría, gastroenterología, nutrición y la salud pública, en alguna de ellas reconocido como miembro honorario.
- – Certificado por el Consejo de Pediatría y del Consejo de Gastroenterología, como gastroenterólogo pediatra.
- – Asociado del Colegio Mexicano de Postgraduados en Salud Pública.
- – Presidente de la Asociación de Investigación Pediátrica, de la Asociación de Médicos del HIM y de la Asociación Mexicana de Pediatría.
- – Miembro fundador del Consejo de Certificación en Pediatría.
- – Patrono-vicepresidente de la Asociación Mexicana de la Cruz Blanca Neutral, A.C.
- – De 1978 a 1989 formó parte del Consejo Editorial del Boletín Médico del Hospital Infantil de México.
- – De 1976 a 1979 de la Revista Cuadernos de Nutrición.
- – De 1986 a 1990 participó en el Consejo Editorial de la Revista Mexicana de Pediatría, de la cual fue editor y director de 1991 hasta 2014.
- – Formó parte del Consejo Consultor Nacional de revistas de salud pública de la Universidad Nacional Metropolitana-Xochimilco desde 1997.
- – Miembro fundador y vocal en cuatro mesas directivas de la Asociación Mexicana de Revistas Biomédicas (AMERBAC).
PRODUCCIÓN CIENTÍFICA Y DE DIFUSIÓN
- – Artículos en revistas médico-científicas: 151 trabajos originales, 75 editoriales, 65 ensayos y revisiones, así como 16 artículos de difusión.
- – Autor de siete libros sobre temas de nutrición, gastroenterología pediátrica, salud pública, metodología de la investigación.
- – Autor de 27 capítulos de libros editados por otros autores.
AFILIACIONES
1 Expresidente de la Sociedad Mexicana de Pediatría. Expresidente de la Academia Mexicana de Pediatría. México.
CORRESPONDENCIA
Julio César Ballesteros-Del Olmo. E-mail: jc56bo@gmail.com