2026, Número 2
Dermatología Cosmética, Médica y Quirúrgica 2026; 24 (2)
Queratosis folicular invertida, el camaleón dermatoscópico: reporte de 6 casos
García SKM, Roldán MR, Arroyo CS, Salazar RE, Toussaint CS, Vega MME
Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 5
Paginas: 183-188
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RESUMEN
ANTECEDENTES: La queratosis folicular invertida es una neoplasia benigna poco frecuente de origen epidérmico. Histológicamente, presenta proliferación exoendofítica con remolinos de queratinocitos sin atipia. Puede simular clínicamente lesiones malignas como CBC, queratoacantoma o CEC. La dermatoscopia ayuda en su orientación diagnóstica, pero la biopsia sigue siendo el estándar definitivo.OBJETIVO: Describir las características dermatoscópicas de casos de queratosis folicular invertida diagnosticados en una clínica de oncodermatología y su correlación diagnóstica.
MATERIAL Y MÉTODOS: Se realizó una serie retrospectiva de casos durante un período de siete años (2017-2024), que incluyó a seis pacientes con diagnóstico de queratosis folicular invertida. En todos los casos se efectuó una evaluación clínica y dermatoscópica digital. Además, se realizó biopsia escisional como parte del manejo diagnóstico habitual, la cual confirmó el diagnóstico histopatológico.
RESULTADOS: De los seis pacientes con queratosis folicular invertida, hubo una distribución equitativa por sexo y una edad media de 40 años (rango: 6-60 años). La localización facial fue la más frecuente (50%), con predominio de los fototipos III y IV. El diagnóstico clínico inicial fue frecuentemente erróneo, confundiéndose con otras dermatosis benignas y neoplasias malignas como CBC, queratoacantoma, CEC, carcinoma basoescamoso y melanoma. Dermatoscópicamente, se identificaron cuatro patrones principales: masa queratósica central amarillenta, áreas amorfas blanco-rosadas, pigmentación azul-gris (50% cada uno) y vasos en horquilla radiales (33,3%).
CONCLUSIONES: La queratosis folicular invertida constituye un reto diagnóstico debido a su variabilidad clínica y dermatoscópica. Si bien no existen hallazgos dermatoscópicos patognomónicos, se han descrito patrones orientadores, por lo que la confirmación histopatológica continúa siendo indispensable.
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