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La Medicina del Trabajo tiene su origen formal
en las profundas transformaciones sociales consecutivas a la
revolución industrial que junto con la Primera Guerra
Mundial, catalizaron las demandas de los obreros a nivel mundial,
por lo que en 1919, con el tratado de Versalles, se crearon
las bases de las que surgió la Organización Internacional
de Trabajo, que desde su inicio ha tenido entre sus objetivos
el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores entre
las que se cuenta a la salud. En 1950, el Comité Mixto
OIT/OMS precisó los objetivos de la Medicina del Trabajo
que se oriente a “promover y conservar al más alto
grado de bienestar físico, mental y social de los trabajadores
en todas las ocupaciones, prevenir las desviaciones a su salud
causadas por las condiciones de trabajo; proteger a los trabajadores
de los riesgos que pueden resultar adversos para su salud; colocar
y conservar al trabajador en un ambiente adaptado a sus condiciones
fisiológicas, en resumen, adaptar el trabajo al hombre
y cada hombre a su trabajo”.
En México los derechos de los trabajadores están
consagrados en nuestra Carta Magna y con el surgimiento del
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se ha contado
con un instrumento para llevar a la práctica los elevados
propósitos establecidos por la OIT y por nuestra propia
Constitución, relacionados con la Medicina del Trabajo
y la salud de los trabajadores. Las enfermedades de trabajo
y los riesgos profesionales fueron ampliamente estudiados
por el grupo encabezado por el Dr. Ubaldo Roldán en
la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
La responsabilidad asignada a la oficina de riesgos profesionales
del IMSS, llevó a la iniciación de los cursos
de especialización en Medicina de Trabajo en 1968;
en 1969 el programa de estudios fue aprobado por la División
de Estudios Superiores de la Facultad de Medicina de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM). Posteriormente
ante el crecimiento industrial, demográfico y por consecuencia
de servicios, el IMSS impulsa la creación de 4 sedes
más para cursar esta especialidad en beneficio de la
población trabajadora: Guadalajara, Jalisco en 1984,
Monterrey, Nuevo León en 1986 y en 2002, Veracruz,
Veracruz y Acapulco, Guerrero, todas ellas con el aval de
la universidad estatal correspondiente.
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