2026, Número 3
Profundidad anestésica durante la extracción del tubo endotraqueal en pacientes pediátricos. ¿Muy dormidos o muy despiertos? Una revisión bibliográfica
Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 9
Paginas: 206-207
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RESUMEN
La extubación endotraqueal representa un momento crítico durante la anestesia, especialmente en pacientes pediátricos, debido a su mayor susceptibilidad a complicaciones respiratorias. Esta revisión bibliográfica analiza la evidencia disponible sobre dos estrategias de extubación: en plano profundo anestésico y con el paciente despierto. Se incluyeron nueve estudios relevantes publicados entre 1990 y 2023. La extubación profunda ha demostrado reducir la incidencia de tos, agitación y laringoespasmo, mientras que la extubación despierta ofrece un mayor control reflejo de la vía aérea. No se encontró superioridad clara de una técnica sobre otra. La elección debe individualizarse según las características del paciente, el tipo de cirugía y la experiencia del anestesiólogo.INTRODUCCIóN
La extracción del tubo endotraqueal es, junto con la inducción anestésica, uno de los momentos de mayor vulnerabilidad y riesgo, especialmente en el paciente pediátrico. Este grupo poblacional suele presentar una vía aérea más reactiva y susceptible a eventos adversos como el laringoespasmo, el broncoespasmo y la consecuente desaturación.
Contamos con dos estrategias principales para la extubación en población pediátrica: su retirada en un plano profundo anestésico, realizada antes del retorno de los reflejos de vía aérea, y la retirada del tubo endotraqueal con el paciente totalmente despierto, efectuada cuando ya se ha recuperado la consciencia y el control de la vía aérea. Ambas técnicas presentan una serie de ventajas y riesgos bien descritos, pero aún no existe un consenso sobre cuál es superior en términos de seguridad y eficacia. Esta revisión bibliográfica busca sintetizar la evidencia disponible sobre ambas estrategias.
MATERIAL Y MéTODOS
Se realizó una búsqueda en la base de datos PubMed utilizando los términos: "deep extubation", "awake extubation", "pediatric", "airway complications", "anesthesia emergence". Se seleccionaron artículos publicados entre 1990 y 2023 que incluyeran población pediátrica y que compararan directa o indirectamente ambas técnicas. Se incluyeron ensayos clínicos, estudios observacionales y revisiones sistemáticas. Se descartaron reportes de caso y estudios sin evaluación de complicaciones respiratorias. Finalmente, se seleccionaron nueve artículos relevantes para esta revisión.
RESULTADOS
Diversos estudios han comparado las complicaciones asociadas a la extubación profunda versus despierta en niños. En un estudio prospectivo y aleatorizado realizado por von Ungern-Sternberg y su equipo en 100 niños con alto riesgo de eventos respiratorios, no se hallaron diferencias significativas en la incidencia total de eventos entre ambos grupos. Sin embargo, la extubación despierta se asoció a una mayor incidencia de tos persistente (60 vs. 35%), mientras que la extubación profunda mostró mayor incidencia de obstrucción de vía aérea reversible con maniobras simples (26 vs. 8%)(1).
Los resultados del estudio de Kim y asociados indican que la extubación profunda disminuye la aparición de tos, laringoespasmo y otras respuestas hemodinámicas no deseadas en cirugías pediátricas del área ORL (otorrinolaringología), aunque también observaron un mayor riesgo de obstrucción de la vía aérea y necesidad de asistencia ventilatoria transitoria(2). Valley y su equipo reportaron que la extubación profunda reduce la incidencia de laringoespasmo comparada con la extubación con el paciente despierto (1.7 vs. 10%), destacando su utilidad en pacientes con vía aérea hiperreactiva(3). Lerman también apoya el uso de extubación profunda en pediatría, sobre todo cuando se realiza en un entorno controlado y con personal experimentado(4).
Wang y colaboradores, en una revisión sistemática reciente, concluyeron que ambas técnicas son seguras, pero que la elección debe individualizarse en función del tipo de cirugía, antecedentes del paciente y experiencia del anestesiólogo. En esta revisión se recalca que la extubación profunda puede ser beneficiosa para reducir la tos y la agitación, aunque conlleva mayor riesgo de eventos respiratorios leves(5).
Tobias destaca que la extubación profunda es útil en cirugías de vía aérea superior o en pacientes con asma, ya que evita el estímulo del tubo endotraqueal en la vía aérea sensibilizada, pudiendo así prevenir el broncoespasmo(6). Chen y su equipo añaden que, si bien la extubación despierta permite un mejor control reflejo de la vía aérea, el riesgo de tos intensa y agitación puede derivar en complicaciones postoperatorias en neurocirugía pediátrica, como hemorragia o aumento de la presión intracraneal(7).
Goyal y asociados observaron que la extubación despierta era preferible en pacientes con riesgo de apnea o antecedentes de obstrucción severa del sueño, ya que permite una evaluación inmediata de la respiración espontánea y el tono muscular de la vía aérea(8). Finalmente, Dalal y colaboradores indican que ambas técnicas son efectivas, pero también recalcan la importancia de protocolos estandarizados y entrenamiento del personal de anestesia en cirugía pediátrica para minimizar los riesgos derivados de la extubación en este grupo poblacional(9).
CONCLUSIóN
En la actualidad no existe evidencia clara que ponga de manifiesto una técnica de extubación sobre la otra. Ambas estrategias presentan una serie de ventajas y riesgos bien definidos, por lo que la utilización de una técnica u otra debe individualizarse; esto dependerá de la experiencia del equipo anestésico, las características del paciente y la naturaleza del procedimiento quirúrgico. La extubación profunda reduce la incidencia de tos y agitación y la aparición de laringoespasmo, lo que la hace especialmente útil en cirugías otorrinolaringológicas, adenoamigdalectomías, procedimientos de vía aérea superior y cirugías en pacientes con asma o hiperreactividad bronquial conocida. Por otro lado, la extubación con el paciente despierto proporciona mayor seguridad de la vía aérea, dada la recuperación de los reflejos protectores de ésta, aunque con mayor incomodidad y ansiedad para el paciente.
REFERENCIAS (EN ESTE ARTÍCULO)
AFILIACIONES
1 Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila, España.
2 Residente de cuarto año de Anestesiología y Reanimación. ORCID: 0009-0007-8952-8440
3 Residente de tercer año de Anestesiología y Reanimación.
4 Residente de segundo año de Anestesiología y Reanimación.
5 Médico adjunto, Servicio de Anestesiología y Reanimación.
CORRESPONDENCIA
Adolfo Sirvent López. E-mail: sirvent_ado@gva.es