2026, Número 1-2
Tumor neuroendocrino primario de intestino delgado como causa de sangrado digestivo oscuro: reporte de caso
Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 6
Paginas: 50-53
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RESUMEN
Introducción: los tumores neuroendocrinos son neoplasias raras y heterogéneas originadas en células enterocromafines; constituyen la principal causa de malignidad del intestino delgado. Suelen diagnosticarse en etapas avanzadas, con metástasis presentes al momento del diagnóstico en aproximadamente el 30% de los casos. Caso clínico: paciente femenino de 70 años de edad, con antecedentes de diabetes mellitus tipo 2 e hipertensión arterial, quien presentó sangrado de tubo digestivo recurrente. En los estudios endoscópicos iniciales no fue posible determinar el origen del sangrado, por lo que se realizó una angiotomografía abdominal, la cual evidenció un tumor intestinal con fibrosis del mesenterio circundante. Se efectuó una resección intestinal laparoscópica, con resultado histopatológico compatible con tumor neuroendocrino grado 2. Conclusiones: el manejo quirúrgico constituye el pilar fundamental del tratamiento, cuyo objetivo es lograr una resección completa (R0). Durante el procedimiento quirúrgico, resulta esencial la palpación bimanual secuencial del intestino delgado, desde el ángulo de Treitz hasta la válvula ileocecal, con el fin de descartar la afectación en otros segmentos.INTRODUCCIóN
Los tumores neuroendocrinos representan un grupo raro y heterogéneo de neoplasias originadas en células enterocromafines; constituyen la principal causa de malignidad del intestino delgado, incluso por encima del adenocarcinoma. En Estados Unidos, la incidencia estimada es de 12 casos por cada 100,000 personas, afectando con mayor frecuencia al sexo masculino y con una edad media de presentación de 60 años.1 Se clasifican en tumores neuroendocrinos y carcinomas neuroendocrinos, según su índice de proliferación y grado de diferenciación.
El íleon es el principal sitio de localización, encontrándose hasta en el 72% de los casos, a menos de 100 cm de la válvula ileocecal.2 Se caracterizan por un crecimiento lento e indolente, cursando con manifestaciones clínicas inespecíficas como dolor abdominal crónico, síntomas obstructivos intermitentes u obstrucción ureteral.
Debido a la heterogeneidad e inespecificidad de las manifestaciones clínicas, suelen diagnosticarse en estadios avanzados; hasta el 30% de los pacientes presentan metástasis a distancia al momento del diagnóstico.3 Según la diferenciación tumoral y el estadio de la enfermedad, se estima una supervivencia media de entre 30 y 170 meses.4
La cirugía juega un papel fundamental en el manejo de los tumores neuroendocrinos del intestino delgado, ya que permite establecer el diagnóstico, prevenir la obstrucción mecánica y mejorar los síntomas relacionados con la producción hormonal. Por ello, la resección quirúrgica del tumor primario, de los nódulos afectados y de las masas mesentéricas se considera el tratamiento inicial más importante para este tipo de tumores,2 pues puede reducir la carga metastásica y mejorar la supervivencia. Este caso se presenta con el propósito de destacar la importancia del diagnóstico oportuno y el abordaje quirúrgico integral en este tipo de neoplasias poco frecuentes.
CASO CLíNICO
Paciente femenino de 70 años, con antecedentes de diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, diverticulosis colónica, gastropatía erosiva y trastorno de ansiedad generalizada.
Acude a valoración en urgencias tras presentar evacuaciones de características melénicas. Ingresa a hospitalización el 03/09/2024 con diagnóstico de sangrado de tubo digestivo bajo. El 04/09/2024 se realiza colonoscopía temprana, encontrándose enfermedad diverticular de colon descendente y sigmoides, con escasos restos hemáticos en colon descendente. Asimismo, se realiza panendoscopía el mismo día, sin evidencia de sangrado activo o reciente, siguiendo las recomendaciones de guías internacionales.5
Al interrogatorio dirigido, refiere haber presentado previamente eventos similares, por lo que como parte del abordaje diagnóstico se solicitó una angiotomografía de abdomen el 05/09/2024, en la que se identifican imágenes lobuladas que realzan con el contraste, con áreas sin realce compatibles con necrosis y algunas con calcificaciones en su interior. La impresión diagnóstica fue de adenopatías intraabdominales.
Ante los hallazgos tomográficos (Figuras 1A y B), se propone laparoscopía diagnóstica, realizada el 10/09/2024, encontrando una lesión estenosante e infiltrante del intestino delgado (Figura 2), localizada a 330 cm de la válvula ileocecal y a 530 cm del ángulo de Treitz, así como un conglomerado ganglionar mesentérico. Se realiza resección de intestino delgado a 10 y 15 cm proximal y distal a la lesión mediante engrapadora Endo Gia de 60 mm (Figura 3A), enviando la pieza a estudio transoperatorio por patología. El reporte inicial indicó adenocarcinoma con bordes negativos, pero con invasión macroscópica hasta la raíz del mesenterio (Figura 3B), por lo que se decide conversión a laparotomía exploradora para completar la disección mesentérica hasta los ganglios paraaórticos. Se realizó entero-entero anastomosis latero-lateral mecánica mediante engrapadora lineal de 65 mm y cierre de enterotomías con engrapadora lineal de 75 mm, dejando drenaje Blake 19 Fr en el sitio de anastomosis y en el hueco pélvico.
La paciente inició dieta líquida al primer día posoperatorio, con adecuada tolerancia; presentó canalización de gases y progresión a dieta blanda a las 48 horas. Fue egresada el 15/09/2024 por mejoría, con drenaje Blake a la espera de reducción de gasto, el cual fue retirado el 17/09/2024 durante cita de seguimiento por salida serosa escasa.
Resultado de patología: el producto de resección del intestino delgado mostró un tumor neuroendocrino grado 2, moderadamente diferenciado, de 1.2 cm de tamaño, con infiltración hasta la serosa sin sobrepasarla. El nódulo mesentérico correspondió a implante neuroendocrino, y los bordes de resección resultaron negativos para actividad neoplásica.
DISCUSIóN
Los tumores neuroendocrinos del intestino delgado son neoplasias con cuadro clínico inespecífico, comúnmente caracterizados por dolor tipo cólico abdominal difuso, distensión abdominal, cambios en los hábitos evacuatorios y, ocasionalmente, hemorragia digestiva.6 Para el diagnóstico y estadificación, es fundamental la realización de estudios de imagen como tomografía abdominal o resonancia magnética, que permiten localizar el tumor primario, evaluar el compromiso ganglionar y descartar enfermedad metastásica. El hallazgo de un tumor primario pequeño asociado con adenopatías voluminosas y fibrosis mesentérica debe generar una alta sospecha de tumor neuroendocrino del intestino delgado.
El manejo quirúrgico constituye el pilar del tratamiento, cuyo objetivo principal es la resección completa (R0). Durante la intervención, es esencial realizar palpación bimanual secuencial del intestino delgado, desde el ángulo de Treitz hasta la válvula ileocecal, con el fin de descartar afectación en otros sitios, así como resección mesentérica adecuada de ganglios comprometidos.
La resección laparoscópica de estas lesiones se ha consolidado como una alternativa segura y eficaz en pacientes seleccionados. Estudios muestran2,3 que la vía laparoscópica ofrece ventajas significativas frente a la vía abierta, incluyendo menor dolor posoperatorio, recuperación más rápida y reducción de la estancia hospitalaria, siempre que se logre una palpación completa del intestino y una disección mesentérica adecuada. No obstante, la vía abierta sigue siendo preferible en tumores grandes, con invasión extensa o compromiso de la vascularización mesentérica, o cuando es necesario un control más preciso de la hemostasia.
Para el éxito de la resección laparoscópica, es crucial evaluar cuidadosamente la vascularización mesentérica, preservar las arterias principales y considerar la conversión a laparotomía si se identifica riesgo de sangrado, invasión extensa o compromiso vascular. La literatura resalta3 que la resección completa (R0) es el factor determinante de supervivencia a largo plazo, y que, en pacientes seleccionados, la vía mínimamente invasiva puede lograr resultados oncológicos comparables a la cirugía abierta, con menor morbilidad y mejor recuperación posoperatoria.
CONCLUSIONES
En este caso, se confirma que la identificación del origen del sangrado de tubo digestivo puede requerir estudios de imagen adicionales cuando las endoscopías iniciales no son concluyentes. La angiotomografía permitió localizar la lesión intestinal y la fibrosis mesentérica, guiando un abordaje quirúrgico oportuno. La resección laparoscópica, complementada con palpación bimanual secuencial y resección mesentérica adecuada, permitió extirpar completamente el tumor neuroendocrino y los implantes ganglionares, logrando márgenes negativos y preservando la integridad funcional del intestino delgado. Este caso resalta la relevancia de un enfoque diagnóstico y terapéutico multidisciplinario y planificado, lo que contribuye a la recuperación posoperatoria temprana y a la mejora de la calidad de vida del paciente.
AGRADECIMIENTOS
A los pacientes, cuya confianza, dolor y esperanza nos enseñan cada día el arte de la cirugía. Son ellos quienes, con humildad y valentía, nos permiten ser cirujanos.
REFERENCIAS (EN ESTE ARTÍCULO)
AFILIACIONES
1 Hospital Central Sur de Alta Especialidad, Petróleos Mexicanos (PEMEX). México.
ORCID:
2 0000-0002-4094-3172
3 0000-0002-5747-9281
4 0009-0004-0592-5050
5 0009-0003-0075-3504
CORRESPONDENCIA
Alejandro Ocampo-Murguia. E-mail: ocampo.murguia@gmail.comRecibido: 09/06/2025. Aceptado: 30/01/2026.