2026, Número 2
Búsqueda de lo irreal: el trastorno dismórfico corporal en la cirugía plástica
Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 64
Paginas: 203-209
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RESUMEN
El trastorno dismórfico corporal es la afección psiquiátrica más común en la consulta de cirugía plástica y de psiquiatría. La característica principal de este padecimiento es el comportamiento obsesivo hacia un "defecto" irreal o mínimamente imperceptible, que no sólo afecta la calidad de vida del paciente, sino que también duplica el riesgo de un intento suicida. Aunque haya sido descrito hace más de cien años, en estas últimas dos décadas, derivado del impacto de las redes sociales sobre la percepción corporal en la sociedad contemporánea, es más evidente que nunca. Su etiología es multifactorial, involucrando esferas biológicas, psicológicas y socioculturales. Si bien el diagnóstico definitivo debe ser hecho por el médico psiquiatra, el primer contacto con el paciente es el cirujano plástico, el cual deberá identificarlo oportunamente mediante la historia clínica dirigida junto con las herramientas de tamizaje. Su diagnóstico oportuno funge como un parteaguas para evitar procedimientos quirúrgicos fútiles. Asimismo, servirá para derivar a los pacientes de forma pertinente al área de salud mental. Concientizar a la comunidad médica sobre este tema, enriquece su conocimiento, a la vez que provee directrices para su abordaje.ABREVIATURAS:
- DSM-5 = Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, quinta edición
- TDC = trastorno dismórfico corporal
- TOC = trastorno obsesivo-compulsivo
INTRODUCCIóN
Descrito por primera vez en 1891 por el Dr. Enrico Morselli, y plasmado hasta la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5), como parte del capítulo de "Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y trastornos relacionados", el trastorno dismórfico corporal (TDC) se ubica en la intersección entre la cirugía plástica y la psiquiatría.1-3
El TDC se describe como la preocupación excesiva por una o más imperfecciones o "defectos" percibidos en la apariencia física, mínimamente visibles o inexistentes. Tales preocupaciones generan pensamientos intrusivos excesivos, además de conductas impulsivas que interfieren con la calidad de vida del individuo.4-7
Hablar del TDC no sólo implica exponer el trastorno psiquiátrico con mayor registro en pacientes sometidos a cirugías estéticas, sino también comprender cómo los mecanismos biológicos predisponentes, junto con rasgos psicológicos propios del individuo, son influenciados por el contexto sociocultural para converger en una afección médica.6-8
La literatura actual reporta una prevalencia global del 1.9-2.2% en la población general. Es importante mencionar que a pesar de ser un padecimiento psiquiátrico, es más prevalente en la consulta de cirugía plástica (15%), en comparación con la de psiquiatría (5.8-7.4%) o de dermatología (12.65%).6,9 En cuanto a la prevalencia de tamizaje positivo para TDC en Latinoamérica, Villafranca y asociados encontraron que México ocupa el primer lugar, seguido de Chile, Argentina y Colombia.10 No hay predilección para esta afección por sexo en la adultez; cuando se manifiesta durante la adolescencia, tiende a seguir un curso crónico si no recibe tratamiento.11-13
ETIOLOGíA DEL TDC
La pobre calidad de vida en los pacientes con TDC se ve reflejada en una probabilidad mayor (de hasta cuatro veces) para ideaciones suicidas, y el doble de probabilidad para intento suicida, comparado con sujetos sanos.14,15 Por lo tanto, el no reconocerlo oportunamente puede conducir a desenlaces físicos y psiquiátricos desfavorables.10 De ahí la importancia de comprender a detalle el TDC y sus factores asociados, a fin de brindar una atención eficaz al paciente.4,16
Diversos estudios sugieren que el TDC presenta un componente de agregación familiar, aunque las variantes genéticas específicas implicadas continúan sin ser definidas.17 El antecedente familiar de TDC o TOC, experiencias adversas (abuso infantil, victimización escolar), mayor nivel socioeconómico, mayor nivel educativo, rasgos de personalidad (perfeccionismo), junto con trastornos psiquiátricos (depresión, ansiedad), representan los factores de riesgo descritos para esta patología.10,18,19
El constructo psicológico "imagen corporal" se define como la autopercepción, actitudes y emociones hacia el cuerpo o partes específicas de éste cargados de importancia significante para el funcionamiento interpersonal e influenciados por determinantes socioculturales.6,20-22 Es normal que las personas manifiesten algún grado de insatisfacción respecto a su apariencia física, e incluso el deseo de modificar una parte de su cuerpo, pero cuando estas preocupaciones se tornan excesivas, junto con comportamientos compulsivos que afectan la calidad de vida, es muy probable estar frente a un caso de TDC.6,23
La etiología del TDC es multifactorial, incluyendo factores biológicos, psicológicos y socioculturales. A nivel molecular, se ha propuesto una disfunción de los transportadores de casete de unión a ATP (ABC), del metabolismo de purinas, o biosíntesis de metabolitos secundarios, entre otros.24 Asimismo, múltiples estudios revelan una disrupción neurofisiológica, es decir, el déficit para identificar expresiones de neutralidad o negación facial, aunado a la incondicionalidad para procesamiento de detalles. Por ende, frente a estímulos (tanto relacionados como no relacionados con los síntomas), los pacientes tienden a reducir el procesamiento visual global e hiperfocalizar su análisis en detalles finos. Dichos patrones anómalos de exploración visual, junto con el déficit para el reconocimiento de expresiones faciales, impide contextualizar adecuadamente los rasgos faciales que para otros resultan normales; esto predispone a los pacientes a otorgar un mayor valor a la apariencia física en comparación con otros individuos.25-27
Evidencia científica actual ha demostrado que anomalías estructurales cerebrales junto con la desregulación neuronal secundaria pudiesen ser responsables de la fisiopatología del TDC; sin embargo, aún se carece de conclusiones definitivas (Figura 1).
Los actores sociales, culturales y económicos influyen tanto en el grado de importancia otorgado a la imagen corporal como en la predisposición de regiones específicas "defectuosas", secundario a creencias culturales predeterminadas sobre cómo deberían lucir éstas.14,24,32 Este mecanismo, aunado a experiencias negativas de abandono o rechazo, perpetua la autoevaluación negativa que conlleva una baja autoestima.6,14,32,33
Los pacientes presentan una respuesta emocional negativa (sensación de inferioridad, vergüenza, depresión, ansiedad) obsesiva hacia una o varias partes específicas del cuerpo (en promedio de tres a cuatro) autopercibidas como "deformes" o "defectuosas" (Figura 2).12,14,34 Esta obsesión produce comportamientos compensatorios, no placenteros, que afectan su calidad de vida: camuflaje del defecto (maquillaje excesivo, uso de sombreros o gafas de sol sin ameritarlo), verse largos periodos de tiempo frente al espejo (aproximadamente de 3 a 8 horas) o, al contrario, evitar ver su reflejo por completo, aislamiento social, entre otras.12,18,27,35 Paradójicamente, estos comportamientos dificultan a los pacientes socializar, así como establecer relaciones de amistad o sentimentales (la mayoría son solteros), segregándolos, lo que crea un círculo vicioso donde el paciente cree que su soledad se debe al "defecto" y no a sus comportamientos hacia éste, contribuyendo aún más a excluirse socialmente.14,24,34,36
DIAGNóSTICO DEL TDC EN CIRUGíA PLáSTICA
El servicio de cirugía plástica representa el primer contacto médico para la mayoría de los pacientes con TDC; asimismo, es el filtro que evita procedimientos fútiles. Puede derivarlos para que reciban el tratamiento adecuado, enfocado en mejorar su calidad de vida.12,37-42
La familiaridad con los criterios diagnósticos, produce altas tasas de identificación oportuna.37Aunque existen diversas herramientas enfocadas al tamizaje útiles en la valoración preoperatoria (Tabla 1), ninguna ha demostrado superioridad en la práctica clínica, además de que por sí solas son insuficientes para obtener un diagnóstico formal.43-51 En cuanto al TDC, el cirujano plástico es quien lo identifica, pero el psiquiatra finalmente lo diagnostica.4,39,51,52
En la práctica clínica existen banderas rojas que pueden orientar al cirujano sobre un posible caso de TDC: pacientes femeninas de 25-40 años, solteras, con un nivel educativo universitario, que se han sometido a múltiples procedimientos enfocados en un "defecto" específico (con mayor prevalencia en la región facial), los cuales fueron ejecutados correctamente por diversos médicos, pero con un resultado postoperatorio insatisfactorio para la paciente, aun cuando dicho "defecto" es imperceptible para el médico.20,36,37,53,54
La comunicación efectiva con las pacientes contribuye a esclarecer los motivos para solicitar un procedimiento estético; también se deben tomar en cuenta las conductas asociadas a los aspectos de su apariencia que le generan preocupación.5,12,20,44,52
Gracias a la historia clínica es factible reconocer antecedentes de patologías psiquiátricas, donde el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno depresivo mayor y el trastorno de ansiedad representan las principales comorbilidades psiquiátricas asociadas al TDC.12,23,42,45,51,55-57
Ante la sospecha de un paciente con TDC, se recomienda emplear al menos una de las herramientas para tamizaje; si ésta resultase positiva, lo correcto es derivar al paciente al servicio de psiquiatría.4,10,28,36,37,52
Aunque parezca simple identificarlo a primera vista, involucra la gravitas inherente a la cirugía plástica, donde mejorar la relación médico-paciente mediante la comprensión de las emociones y expectativas de éste conduce a una mejor estrategia terapéutica. La decisión de operar o no a estos pacientes continúa en debate, pues no sólo implica criterio médico, sino también el juicio ético y moral del cirujano.10,16,46,58-61
REDES SOCIALES Y TDC
Es imposible omitir el impacto de las redes sociales en las últimas dos décadas. Más allá de ser un medio de comunicación inmediato masivo, ha tomado un papel preponderante en determinar conceptos sociales, estéticos e inclusive culturales en pacientes de cirugía plástica.10,35,62,63 Aunque las redes parecen influir en la percepción de necesitar someterse a procedimientos estéticos, no son el único motivo para ejecutar realmente un procedimiento quirúrgico.6,64
Los adolescentes son un grupo vulnerable a la influencia negativa de las redes sociales; el uso inadecuado de éstas los pone en riesgo de tergiversar la percepción de su imagen física, lo que puede influir negativamente al desregular sus respuestas conductuales y emocionales relacionadas con su imagen corporal.2,27,32,35
No obstante, no todos los pacientes que recurren a cirugía plástica con una imagen proveniente de redes sociales sobre cómo quieren lucir o que identifican como "bello" tienen TDC, de ahí la importancia de conocer sobre el tema; gracias a ello se podrá distinguir entre quienes realmente requieren un procedimiento estético y quienes lo demandan como manifestación del TDC.10,16,35,37,52,55
REFERENCIAS (EN ESTE ARTÍCULO)
Wojtkowska A, Zaborski D, Modrzejewski A, Pastucha M. The effect of cosmetic surgery on mental self-image and life satisfaction in women undergoing breast augmentation: an intermediate role of evaluating the surgery as one of the most important life events. J Plast Reconstr Aesthet Surg 2022; 75 (6): 1842-1848.
AFILIACIONES
1 Cirugía General, Hospital General de Especialidades "Dr. Javier Buenfil Osorio". Campeche, México. ORCID: 0000-0002-9321-4467
2 Hospital San Javier. Guadalajara, México. ORCID: 0000-0002-1834-7913
3 Innovare Hospital de Especialidades Quirúrgicas y Cirugía Plástica. Guadalajara, México. ORCID: 0000-0001-8452-9830
4 Hospital General de Especialidades "Dr. Javier Buenfil Osorio". Campeche, México. ORCID: 0000-0001-6190-3148
CORRESPONDENCIA
Manuel Esaú Tamayo-Gómez. E-mail: manueltamayomd@hotmail.comRecibido: 30 noviembre 2025. Aceptado: 21 enero 2026