medigraphic.com
ENGLISH

Acta Ortopédica Mexicana

ISSN 2992-8036 (Digital)
ISSN 2306-4102 (Impreso)
Órgano Oficial del Colegio Mexicano de Ortopedia y Traumatología
  • Mostrar índice
  • Números disponibles
  • Información
    • Información general        
    • Directorio
  • Publicar
    • Instrucciones para autores        
  • medigraphic.com
    • Inicio
    • Índice de revistas            
    • Registro / Acceso
  • Mi perfil

2026, Número 4

<< Anterior Siguiente >>

Acta Ortop Mex 2026; 40 (4)


Resultados funcionales del tratamiento en el paciente pediátrico con diagnóstico de rodilla flotante: serie de casos

Ruíz-Mejía, O1,2; Sosa-Arias, J1,3; Casas-López, M1,4
Texto completo Cómo citar este artículo 10.35366/124058

DOI

DOI: 10.35366/124058
URL: https://dx.doi.org/10.35366/124058
Artículos similares

Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 33
Paginas: 248-253
Archivo PDF: 1002.71 Kb.


PALABRAS CLAVE

rodilla flotante, paciente pediátrico, funcionalidad.

RESUMEN

Introducción: la rodilla flotante en la población pediátrica es una lesión poco frecuente, pero grave, producto de mecanismos de alta energía y que repercute en el resultado funcional del paciente. Objetivo: evaluar la funcionalidad de los pacientes pediátricos con lesión de rodilla flotante que fueron atendidos en nuestro hospital. Material y métodos: el presente es un estudio retrospectivo, observacional y transversal realizado en la UMAE Hospital de Traumatología y Ortopedia Lomas Verdes durante Marzo de 2018 a Marzo de 2025, mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia y con un análisis estadístico utilizando la prueba de χ2. Resultados: se captaron 12 pacientes con rodilla flotante, 83.33% eran hombres, con edad promedio de 14 años, con predominio del miembro pélvico izquierdo (58.3%), ocasionado por mecanismo de alta energía, predominantemente motocicletas (66.67%). De acuerdo con la clasificación de Letts-Vincent, la distribución fue: tipo A (n = 4, 33.3%), tipo D (n = 4, 33.3%) y tipo E (n = 3, 25%), que requirieron de 2.75 intervenciones quirúrgicas y con resultados funcionales de acuerdo con escala de Karlstrom y Olerud calificadas en 33.3% como pobre, 25% buena y 16.67% aceptable. Seis pacientes presentaron complicaciones, la más frecuente fue la pseudoartrosis de alguno de los huesos afectados (n = 3, 25%) y la más grave osteomielitis (n = 1, 8.33%) que requirió de amputación transfemoral. Conclusión: la rodilla flotante en el paciente pediátrico es una entidad de baja prevalencia, resultante de un mecanismo de alta enérgica, que causa lesiones severas y provocan secuelas que comprometen la funcionalidad en el paciente, cuyo manejo se sugiere sea siempre quirúrgico.



INTRODUCCIóN

El concepto de rodilla flotante describe a las fracturas ipsilaterales de fémur y tibia que aíslan parcial o totalmente a la articulación de la rodilla del resto de la extremidad,1,2,3,4,5,6,7,8,9 inicialmente fue descrito por Blake y McBryde en 1975.1,2,3

Las fracturas de tibia y fémur por separado son consideradas causas de admisión hospitalaria y son relativamente frecuentes; sin embargo, la rodilla flotante en el paciente pediátrico muestra una prevalencia que va desde 0.3 hasta 2%, dependiendo de la región y el pais.4,5,6,7

Aunque puede considerarse una lesión poco frecuente en la población pediátrica, su importancia radica en ser una lesión resultante de mecanismos de alta energía, como los accidentes en vehículos motorizados, que pueden comprometer en cualquier momento la integridad de la extremidad debido a graves lesiones vasculares y de los tejidos blandos.10,11,12,13,14,15,16 De tal manera que se ha descrito en la literatura internacional que la amputación del miembro afectado puede ocurrir en 27% y la mortalidad del paciente con rodilla flotante puede ser de hasta 8.6%.10,11,12,13,14,15,16

La rodilla flotante puede ser estadificada mediante la clasificación de Blake y McBryde, la cual se basa en el sitio de lesión; sin embargo, la clasificación de Fraser es la más utilizada, debido a que se ha observado un mayor nivel de concordancia con respecto a la primera, esta clasificación divide la fractura en dos tipos y tres subtipos (Figura 1).8,17

Adicionalmente, algunos autores consideran que la clasificación de Letts y Vincent tiene mayor validez para la valoración de pacientes pediátricos (Tabla 1). Este sistema considera cinco tipos de categorías (A-E) y se basa en el tipo de fractura (cerrada o expuesta) y en el compromiso que experimenta cada uno de los dos huesos involucrados (tibia y fémur).10,18,19,20

Según los autores, este padecimiento es de manejo quirúrgico hasta en 76% de los pacientes pediátricos, de estos entre 60 y 66.6% puede alcanzar una excelente funcionalidad de acuerdo con la escala de Karlstrom y Olerud (Tabla 1).21 Sin embargo, hasta 32% total de pacientes pueden presentar compromiso de la funcionalidad o la movilidad del miembro.21,22,23,24,25,26,27,28,29,30,31,32,33



OBJETIVO

El objetivo del presente estudio es exponer la experiencia del departamento clínico de ortopedia pediátrica de una unidad de tercer nivel en la atención de rodilla flotante, así como evaluar la funcionalidad de los pacientes que fueron atendidos en la UMAE Hospital de Traumatología y Ortopedia "Lomas Verdes" durante el período de Marzo de 2018 a Marzo de 2025.



MATERIAL Y MéTODOS

Se realizó un estudio de tipo retrospectivo, observacional y transversal en el departamento clínico de ortopedia pediátrica de la UMAE Hospital de Traumatología y Ortopedia Lomas Verdes que incluyó a los pacientes con diagnóstico de rodilla flotante en población pediátrica que fueron atendidos durante el período comprendido entre Marzo 2018 a Marzo 2025. Se realizó un muestreo no probabilístico, por conveniencia debido a que el padecimiento es de baja incidencia en la población pediátrica. Una vez que se captaron los pacientes, se realizó la revisión del expediente clínico, electrónico y radiográficos de cada uno para después realizar una evaluación por medio de la escala funcional de Karlstrom y Olerud, citando a cada paciente en la consulta externa entre los seis meses y los dos años posteriores a su accidente.



ANÁLISIS Y TRATAMIENTO ESTADÍSTICO DE LA INFORMACIÓN

Se aplicó estadística descriptiva con ayuda de medidas de tendencia central. Después se hizo uso de estadística inferencial, aplicando pruebas de normalidad (Shapiro-Wilk) para aplicar pruebas no paramétricas (χ2) en busca de asociación estadística.



RESULTADOS

Se captaron 12 pacientes pediátricos con rodilla flotante, de un total de 3,436 pacientes que ingresaron por patología traumática al servicio de urgencias del Hospital de Traumatología y Ortopedia Lomas Verdes, desde Enero de 2018 a Marzo de 2025, lo que corresponde a una prevalencia de 0.35%.

De los 12 pacientes, 10 corresponden al sexo masculino (83.33%) y dos del sexo femenino (16.67%), con una edad promedio de 14.08 años. En cuanto a la escolaridad, encontramos que nueve pacientes acudían a la secundaria (75%), dos a la preparatoria (16.67%) y uno al prescolar (8.33%).

La frecuencia de la lateralidad de miembro pélvico lesionado fue mayor para la rodilla izquierda (n = 7, 58.33%), en comparación con el miembro derecho (n = 5, 41.67%). Los vehículos motores fueron los principales mecanismos de lesión: accidente en motocicleta (n = 8, 66.67%) y accidente en automóvil (n = 3, 25.00%), ambos son mecanismos de trauma que condicionan liberación de alta energía (91.7%) y sólo un paciente presentó mecanismo de baja energía al estar practicando deporte (8.3%).

De acuerdo con la clasificación de Letts-Vincent, la distribución fue similar en los tipos A (n = 4, 33.3%), D (n = 4, 33.3%) y E (n = 3, 25%). Uno de los pacientes (n = 1, 8.3%) presentó una fractura epifisiaria distal y proximal para la cual no existe un criterio de clasificación en Letts-Vincent (Figura 2).

De los 12 pacientes, cinco (41.66%) no presentaron fractura expuesta, cuatro con fractura expuesta en uno de los huesos (33.3%) y en 3 pacientes (25%) ambos huesos, tibia y fémur presentaron exposición ósea (Tabla 2).

En cuanto a fractura expuesta de tibia, seis pacientes (50%) lo presentaron; fractura tipo II en dos, (16.66%), fractura tipo III A en uno (8.33%), fractura tipo III B en uno (8.33%) y fractura tipo III C en dos (16.66%) de Gustillo y Anderson.

Cuatro de los pacientes (33.33%) presentaron fractura expuesta de fémur; fractura tipo II en uno (8.33%), fractura tipo III B en uno (8.33%) y fractura tipo III A en dos (16.66%), de acuerdo con la clasificación de Gustillo y Anderson.

En el servicio de urgencias se dio tratamiento inicial mediante inmovilización y cuando las fracturas fueron clasificadas como expuestas, se realizó aseo quirúrgico y desbridamiento; a nueve de los pacientes (75%) se les colocó fijador externo, dos pacientes (16.67%) fueron tratados con clavos elásticos de titanio (TENS), sólo un paciente (8.33%) se inmovilizó con uso de férula de yeso muslo podálica (Tabla 3), 25% de los pacientes (n = 3) recibió profilaxis antitrombótica mediante uso de enoxaparina subcutánea (Tabla 3).

Casi todos los casos (n = 8, 66.66%) recibieron el tratamiento definitivo en el área de hospitalización para cualquier estructura anatómica afectada (fémur, tibia o ambos), dos pacientes (16.6%) se manejaron con TENS desde el servicio de urgencias y un paciente (8.3%) con TENS después de ser hospitalizado. Un caso recibió tratamiento mediante fijadores externos tanto a tibia como a fémur (n = 2, 16.6%) debido al grado de lesión de los tejidos blandos, además de desarrollar infección de los mismos que impidió la realización de osteosíntesis. En promedio, presentaron 21.33 días de estancia hospitalaria (Tabla 3).

Entre los tratamientos con material de osteosíntesis empleado para el fémur, el más frecuente fue el clavo centro medular (n = 6, 50%) y TENS (n = 3, 25.00%), mientras que para la tibia, el más frecuente fue la colocación de placa (n = 6, 50%) y luego el uso de TENS (n = 3, 27.27%).

Se observó un promedio de 2.75 cirugías (tiempos quirúrgicos) por paciente, teniendo un mínimo de un procedimiento quirúrgico y un máximo de cinco cirugías para el tratamiento de rodilla flotante. Cada cirugía consistió en dos o más técnicas quirúrgicas para el tratamiento de cada uno de los huesos lesionados (fémur y tibia).

De acuerdo con la clasificación de Karlstrom y Olerud, del total de la muestra (n = 12), en la mitad de los casos se documentó una funcionalidad excelente en tres (25%), buena en tres (25%), una funcionalidad pobre en cuatro (33.33%) y aceptable en dos (16.67%) (Figura 3).

Seis de los pacientes (50%) desarrollaron complicaciones, la más frecuente fue la pseudoartrosis con tres casos (25%), aunque también se diagnosticaron necrosis de la cobertura cutánea en un paciente (8.33%), lesión de nervio ciático en uno (8.33%), un caso desarrolló osteomielitis de fémur y tibia (8.33%) que requirió amputación transfemoral. Este último paciente estaba clasificado como Letts-Vincent grupo E, presentando fractura expuesta tipo II de fémur y fractura expuesta tipo IIIC de tibia y requirió de manejo con fijador externo de manera inicial para ambos huesos, posteriormente como definitivo clavo centro medular para fémur y placa a la tibia; sin embargo, su evolución fue tórpida desarrollando osteomielitis de tibia proximal, por lo que requirió manejo radical (Figura 3). En el caso de los pacientes con pseudoartrosis, se observó un paciente tipo A, uno tipo D y uno tipo E, sin que se observe una correlación clínica entre el tipo de lesión por Letts y Vincent y la aparición de pseudoartrosis, ni una relación directa con el tipo de material de osteosíntesis utilizado.

Al realizar la correlación entre el tipo, de acuerdo a la clasificación de Letts y Vincent y el resultado funcional, mediante la prueba de χ2, no se encontró una relación estadística significativa (p = 0.30).

Al realizar la correlación entre el tipo de material de osteosíntesis utilizado y los resultados funcionales, mediante la prueba estadística de χ2, se observó que esta correlación no es estadísticamente significativa (p = 0.85).



DISCUSIóN

En nuestro estudio, la prevalencia de rodilla flotante fue de 0.35 a 1.29% en comparación con 0.30 a 2.00% reportado en la literatura internacional, por lo que la prevalencia encontrada se ubica dentro de lo descrito en la literatura internacional.4,5,6,7

El principal mecanismo que condicionó las lesiones en esta investigación lo constituye los accidentes en vehículo automotor en 90% de los casos y siendo los accidentes de motocicleta los que prevalecen dentro de este grupo, mientras que comparado con la literatura internacional los accidentes en vehículos motorizados corresponden a 13.2%,4 la gran diferencia radica que en nuestro estudio prevalecen los accidentes automovilísticos en motocicleta (n = 8, 66.67%).

Sin embargo, los traumatismos de alta energía siguen siendo la causa más común en esta entidad, llegando a ocasionar lesiones y fracturas severas, que se pueden acompañar de lesiones vasculares (10%), infecciones secundarias (10%) o desenlaces fatales (8.6% de los pacientes pueden morir cuando ingresan por este diagnóstico) reportados en la literatura,10,11,12,13,14,15,16,29 en nuestros casos sólo se presentó una (8.3%) lesión del nervio ciático y una paciente presentó osteomielitis (8.3%), por lo que el porcentaje de estas lesiones fue más bajo que el presentado a nivel internacional, esto también dependiente del número de casos estudiados en nuestro hospital.

La edad promedio de los niños en nuestro estudio fue 14.08 años, superior a la de niños en otras regiones de América Latina (9.6 años), Estados Unidos (10.2 años) y superior a la de otros pacientes estudiados en investigaciones de carácter mundial (promedio de 9.3 años). Los varones son el grupo más afectado tanto en nuestro estudio como en lo reportado en la literatura internacional.6,25,26,27,28,29

Frente a América Latina, en donde el tipo D (Letts y Vincent) constituyó el grupo más predominante, en nuestra investigación la mayoría de los pacientes fueron incluidos los tipo D (n = 4, 33.33%) y tipo A (n = 4, 33.33%) de Letts y Vincent, seguidos del grupo E (n = 3, 25%). Para poblaciones indias, los tipos D y E fueron las más representativas.25,27,28

Estos resultados nos muestran que más de la mitad de los pacientes de nuestro estudio (n = 7, 58.33%) presentaron fractura expuesta en alguno de los huesos afectados, muchas de las cuales fueron clasificadas como tipo IIIA, IIIB y IIIC de Gustillo, que comprometen la integridad de los tejidos blandos y que pueden condicionar un número mayor de complicaciones, como fue el caso de la necrosis cutánea, la osteomielitis de tibia y los tres pacientes con pseudoartrosis que se presentaron en el presente estudio, esto también acorde a lo observado en la literatura internacional.10,11,12,13,14,15,16,17,18,19,20

El manejo de los pacientes fue quirúrgico en la mayoría de los casos de nuestros pacientes estudiados (n = 11, 91.66%), teniendo un promedio de 2.75 procedimientos quirúrgicos, siendo los pacientes con complicaciones los que requirieron más procedimientos quirúrgicos llegando inclusive a cinco procedimientos como máximo para su resolución, uno de ellos el paciente que desarrollo osteomielitis y que requirió manejo radical. En comparación la literatura internacional que refiere que el manejo quirúrgico sólo fue requerido en 76% de los pacientes tratados por rodilla flotante;26,27,28,29,30,31,32,33 sin embargo, también reportan un manejo radical en 25% de los pacientes y una mortalidad de 8.33%.10,11,12,13,14,15,16,17,18,19,20,21,22

La funcionalidad encontrada por este grupo de investigación fue ligeramente inferior en categoría comparada con la reportada por otros investigadores que estudiaron: pacientes adultos (entre 63.4-66% pueden tener una funcionalidad buena o excelente), niños estadounidenses (66.66% tuvieron una funcionalidad excelente) y niños latinoamericanos (60% pueden tener una funcionalidad excelente).6,22,23,24,25 Para el caso de nuestros pacientes tratados en el hospital de Lomas Verdes, los resultados reportados como buenos (n = 3) o excelentes (n = 3) abarcaron 50% (n = 6), siendo los resultados pobres (n = 4, 33.33%) los que predominaron.

Con respecto al tiempo promedio de estancia hospitalaria, los niños atendidos en nuestro hospital tuvieron una media de tiempo hospitalizados similar a los atendidos en Ohio, Estados Unidos, que resolvieron su padecimiento a través de cirugía (21.33 vs 20.1 días), inferior a los que lo resolvieron de forma conservadora en aquel mismo grupo (34.9 días) y ligeramente inferior a lo determinado en muestras globales (18 días).26,29,30

Por último, en contraste con la investigación llevada a cabo del período 2006-2011 en este hospital por Ochoa-Olvera y colaboradores (en donde se incluyeron 43 pacientes de distinto grupo etario: 16-83 años), el accidente automovilístico o en motocicleta también fue la principal causa de rodilla flotante, pero con una frecuencia menor (62.7 vs. 90.00%, respectivamente). Sin embargo, los autores clasificaron todos los casos tanto pediátricos como adultos mediante la clasificación de Fraser. En torno a la funcionalidad encontraron la siguiente distribución vs la encontrada por nosotros, respectivamente: excelente 23.2 vs 25.00%, buena 48.8 vs 25.00%, aceptable 13.9 vs 16.67% y pobre 13.9 vs 33.33%. De tal forma que los grupos con mejor funcionalidad fueron más frecuentes entre los pacientes de mayor edad, sin que se encuentre una relación entre la funcionalidad y la severidad de las lesiones, de acuerdo con la clasificación de Letts y Vincent utilizada en nuestro estudio.30,31



CONCLUSIONES

La rodilla flotante en el paciente pediátrico es una entidad baja en frecuencia, pero con una importancia que radica en las lesiones y secuelas que provocan en el paciente pediátrico, resultante de un mecanismo de alta enérgica (en su gran mayoría ocasionando por accidente en motocicletas), cuyo manejo se sugiere sea siempre quirúrgico. Que por su severidad puede requerir más de dos intervenciones quirúrgicas y que presenta (en nuestra serie) resultados funcionales de buenos o excedentes sólo en 50% de los pacientes y pobre (33.3%) en un tercio de los mismos.


REFERENCIAS (EN ESTE ARTÍCULO)

  1. Fraser RD, Hunter GA, Waddell JP. Ipsilateral fracture of the femur and tibia. J Bone Joint Surg Br. 1978; 60-B(4): 510-5.

  2. Blake R, McBryde A. The floating knee: Ipsilateral fractures of the tibia and femur. South Med J. 1975; 68(1): 13-6.

  3. Dwyer AJ, Paul R, Mam MK, Kumar A, Gosselin RA. Floating knee injuries: long-termresults of four treatment methods. Int Orthop. 2005; 29(5): 314-8.

  4. Alqami MM, Alaskari AA, Al Zomia AS, et al. Epidemiology and pattern of orthopedic trauma in children and adolescents: implications for injury prevention. Cureus. 2023; 15(5): e39482.

  5. Yadav S, Rawal G. Advances in understanding and managing floating knee injuries: a comprehensive review. Cureus. 2024; 16(3): e57122.

  6. CORTICES. The pediatric "floating knee" injury: a state-of-the-art multicenter study. J Bone Joint Surg Am. 2019; 101(19): 1761-1767.

  7. Mohamed SO, Ju W, Qin Y, Qi B. The term "floating" used in traumatic orthopedics. Medicine (Baltimore). 2019; 98(7): e14497.

  8. Card RK, Lowe JB, Mabrouk A, Bokhari AA. Floating Knee. 2024. In: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026.

  9. Saini G, Sen RK, Kalia A, Kadam S. Implant-associated Hoffa's fracture in a floating knee: a case report and review of literature. J Orthop Case Rep. 2019; 9(3): 79-83.

  10. Vallier HA, Manzano GW. Management of the floating knee: ipsilateral fractures of the femur and tibia. J Am Acad Orthop Surg. 2020; 28(2): e47-e54.

  11. Wang J, Luo L, Zhao Z, Huang B. Floating knee with rupture of popliteal artery: a case report and literature review. Asian J Surg. 2023; 46(9): 4038-4039.

  12. Alencar JB, Lira RCA, Cavalcante RDS, Lopes MBG, Sousa CJD, Lima DA. Incidence of deep vein thrombosis in floating knee. Acta Ortop Bras. 2021; 29(1): 17-20.

  13. Tomar L, Govil G, Dhawan P. Bilateral periprosthetic knee fracture with the right floating total knee and left periprosthetic patella fracture management strategy: a case report. J Orthop Case Rep. 2021; 11(2): 1-5.

  14. Ethiraj P, Shringeri AS, Prasad PA, Shanthappa AH, Nagarajan V. Early total care versus damage control orthopedics in floating knee injury: analysis of radiological and functional outcomes. Cureus. 2022; 14(6): e25615.

  15. Zhang MR, Zhao K, Chen HY, Guo JL. Intramedullary nailing for floating knee injurycomplicated by pulmonary fat embolism: A case report and literature review. Trauma Case Rep. 2024; 52: 101040.

  16. Rollo G, Falzarano G, Ronga M, Bisaccia M, Grubor P, Erasmo R, et al. Challenges in the management of floating knee injuries: results of treatment and outcomes of 224 consecutive cases in 10 years. Injury. 2019; 50 Suppl 4: S30-8.

  17. Alencar-Neto JB, Osório-Neto EB, Souza CJD, da Rocha PHM, Cavalcante MLC, Lopes MBG. Evaluation of the Interobserver agreement of the Fraser and Blake & McBryde classifications for floating knee. Rev Bras Ortop (Sao Paulo). 2021; 56(4): 459-462.

  18. Karsl? B, Tekin SB. The floating knee injuries: does it need a new classification system? Indian J Orthop. 2020; 55(2): 499-505.

  19. Chouhan D, Chouhan DK, Kanojia RK, Behera P. Comparison of functional outcomes amongsubtypes of Fraser's type ? floating knee. Chin J Traumatol. 2021; 24(1): 25-29.

  20. Kar S, Sugumar PAA, Sharma V, Farooque K, Janardhanan R, Jeyaraman M. Bilateral floating knee injuries managed by intramedullary nailing - An unusual injury. J Orthop Case Rep. 2024; 14(2): 29-33.

  21. Espinosa KA, Gómez-Gélvez A, Torres LP, Peña OR. Rodilla flotante: modificación de la clasificación de Fraser y factores asociados con los resultados funcionales. Rev Colomb Ortop Traumatol. 2020; 56(2012): 42-46.

  22. Kenmegne GR, Zou C, Lin Y, Yin Y, Huang S, Fang Y. The current issues and challengesin the management of floating knee injury: a retrospective study. Front Surg. 2023; 10: 1164032.

  23. Shukla R, Jain A, Jain RK. Long-term study of functional outcomes of floating knee injuries. J Orthop Traumatol Rehab. 2020; 12(1): p23-30.

  24. Bozgeyik B, Buyukbebeci O, Guner S, Mert A. Comparative analysis of open and closed floating knee injuries. Acta Ortop Bras. 2023; 31(4): e262810.

  25. Navarro-Vergara AD, Fretes AN. The floating knee in pediatric patients: a single-center retrospective study from a referral center. Cureus. 2022; 14(9): e29517.

  26. Yue JJ, Churchill RS, Cooperman DR, Yasko AW, Wilber JH, Thompson GH. The floating knee in the pediatric patient. Nonoperative versus operative stabilization. Clin Orthop Relat Res. 2000; 376: 124-36.

  27. Letts M Vincent N. Gouw G. The floating knee in children. J Bone Joint Surg, 1986; 68(3): 442-6.

  28. Tontanahal S, James D, Gahukamble A, Madhuri V, Palocaren T. Pediatric floating knee injuries: clinical modifiers affecting sports and transfer outcomes. Injury. 2023; 54(11): 111001.

  29. Jafari Kafiabadi M, Sadighi M, Sabaghzadeh A, Biglari F, Rad SB, Ebranhimpour A. Bilateral floating knee injuriesinan infant: a case report and literature review. J Orthop Spine Trauma. 2021; 7(3): 120-2.

  30. Anari JB, Neuwirth AL, Horn BD, Baldwin KD. Ipsilateral femur and tibia fracturesinpediatric patients: a systematic review. World J Orthop. 2017; 8(8): 638-43.

  31. Ochoa-Olvera L, Perez-Salazar-Marina D, Rabagui Richeran A, Domínguez BCA. Rodilla flotante, evaluación funcional en pacientes sometidos a osteosíntesis. An Med (Mex). 2012; 57(4): 292-299.

  32. Othman Y, Hassini L, Fekih A, Aloui I, Abid A. Uncommon floating knee in a teenager: a case report of ipsilateral physeal fractures in distal femur and proximal tibia. J Orthop Case Rep. 2017; 7(2): 90-93.

  33. Ng A, Morley JR, Prasad RN, Giannoudis PV, Smith RM. The paediatric floating knee: a case report of ipsilateral epiphyseal injury to the distal femur and proximal tibia. J Pediatr Orthop B. 2004; 13(2): 110-3.



AFILIACIONES

1 Unidad Médica de Alta Especialidad. Hospital de Traumatología y Ortopedia Lomas Verdes, Instituto Mexicano del Seguro Social. Naucalpan de Juárez, Estado de México, México.

2 Médico especialista en Ortopedia. Alta Especialidad en Ortopedia Pediátrica. Médico adscrito al Departamento Clínico de Ortopedia Pediátrica.

3 Medico traumatólogo y ortopedista.

4 Médico ortopedista traumatólogo. Alta Especialidad en Ortopedia Pediátrica. Maestro en Ciencias. Doctor en alta Dirección en Establecimiento de Salud. Jefe de División de Investigación.



CORRESPONDENCIA

Dra. Janeth Sosa Arias. E-mail: janeth.sosa.arias@gmail.com




Recibido: 23-11-2025. Aceptado: 03-07-2026.

Figura 1
Figura 2
Figura 3
Tabla 1
Tabla 2
Tabla 3
CC BY-NC-ND

2020     |     www.medigraphic.com

Mi perfil

C?MO CITAR (Vancouver)

Acta Ortop Mex. 2026 Jul-Ago;40

ARTíCULOS SIMILARES

CARGANDO ...