2026, Número 4
Lesión meniscal en asa de cubo crónica y aislada: ¿meniscectomía o reparación meniscal?
Idioma: Español
Referencias bibliográficas: 23
Paginas: 227-232
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RESUMEN
Introducción: las roturas meniscales en asa de cubo representan 10% de las lesiones meniscales. Aunque tanto la meniscectomía como la reparación meniscal son tratamientos válidos, persiste la controversia sobre cuál es la mejor opción en casos crónicos. Este estudio tiene como objetivo describir y comparar los resultados clínico-funcionales y la tasa de complicaciones o reintervenciones en pacientes con roturas crónicas y aisladas en asa de cubo tratados mediante meniscectomía o reparación meniscal. Material y métodos: se realizó un estudio en pacientes intervenidos entre 2012 y 2021 en el Hospital Universitario Infanta Leonor. Se incluyeron pacientes con lesiones crónicas y aisladas en asa de cubo, tratados mediante meniscectomía o sutura meniscal. Se analizaron variables demográficas, clínicas, tiempo hasta la cirugía, seguimiento postoperatorio y resultados funcionales mediante las escalas IKDC y Lysholm-Tegner. También se registraron complicaciones y reintervenciones. Resultados: se incluyeron 30 pacientes, 23 tratados con meniscectomía y siete con reparación meniscal. El grupo de meniscectomía mostró una mejora del IKDC de 39.1% preoperatorio a 88.8% al año y 86.3% al final del seguimiento (cuatro años), sin complicaciones ni reintervenciones. El grupo de reparación mostró mejoras más discretas: IKDC de 38.9 a 82.3% en cinco años, pero con una tasa de fracaso de 42.85% que requirió meniscectomía parcial. Conclusión: ambos tratamientos son válidos, pero el retraso en la reparación meniscal puede aumentar el riesgo de complicaciones y reintervenciones. Es necesario mejorar los protocolos de actuación ante estas lesiones.INTRODUCCIóN
Los tejidos fibrocartilaginosos meniscales son de gran importancia por sus funciones propioreceptoras, estabilizadoras y distribuidoras de la presión articular.1 Las lesiones y desgarros en estos tejidos suelen resultar limitantes y dolorosas para el paciente.
En las últimas décadas, el número de lesiones de tejidos meniscales ha aumentado significativamente debido, entre otros factores, al envejecimiento de la población, con la consiguiente lesión degenerativa de estos tejidos, y al aumento de la práctica de deportes que demandan un alto grado en la frecuencia y amplitud de movimientos pivotantes en articulaciones, lo que genera lesiones traumáticas.2
El tratamiento más común de estas lesiones consiste en la meniscectomía parcial o la reparación del menisco, dependiendo de la gravedad de la lesión y de otros factores relacionados con el paciente.3,4,5
La incidencia de las lesiones meniscales es de 66 por cada 100,000 personas, de las cuales la rotura en asa de cubo representa entre 9 y 26% del total.6
Estas lesiones se proyectan de manera vertical en el menisco, con una porción que se desplaza dentro de la fosa intercondílea.4,5,6,7
Hasta finales del siglo XX, la meniscectomía parcial se consideró la estrategia adecuada para el tratamiento de estas lesiones.8 Sin embargo, durante las últimas décadas, numerosos trabajos apuntan a un mejor pronóstico mediante técnicas artroscópicas de reparación o preservación meniscal.9,10,11,12,13 Esto se debe a que la preservación del tejido meniscal permite mantener su función de distribución equitativa de carga intraarticular ante la presión axial, disminuyendo el número y gravedad de las complicaciones postquirúrgicas.9,14,15,16,17
En el caso de lesiones agudas, actualmente se prefiere la reparación meniscal sobre la meniscectomía parcial, debido a la preservación de la función meniscal y a la reducción del riesgo de degeneración;7,18 sin embargo, existe cierta controversia por falta de evidencia contundente en la literatura cuando este tipo de lesiones se presentan de forma crónica y aislada.4
Definimos lesión meniscal crónica como aquella con más de seis meses desde el traumatismo o daño inicial hasta la cirugía. Otro factor que ha sido objeto de controversia en este tipo de lesiones es si deben ser consideradas una patología preferente en cuanto a indicación quirúrgica o si la lesión puede esperar a una fase de estabilización clínica, siempre y cuando no provoque un bloqueo continuo en la rodilla.
El objetivo del presente trabajo es describir y analizar los resultados clínico-funcionales y la tasa de complicaciones/reintervenciones en pacientes intervenidos de roturas crónicas y aisladas en asa de cubo mediante meniscectomía o reparación meniscal.
MATERIAL Y MéTODOS
Realizamos un estudio de cohortes retrospectivo siguiendo las normas de la declaración de Helsinki, el cual fue aprobado por el comité ético con el número de estudio 032-23.
Todos los pacientes incluidos en este estudio presentaron lesiones en asa de cubo crónicas y aisladas producidas entre los años 2012 y 2021. Los pacientes fueron valorados en consulta, presentando un cuadro clínico de dolor y bloqueo articular. El diagnóstico de rotura meniscal en asa de cubo fue corroborado mediante prueba de resonancia magnética.
Se realizó un cribado con los siguientes criterios de inclusión: no intervenciones previas en rodilla lesionada, no patología previa en esa rodilla, no lesión de menisco contralateral, no lesión concomitante de ligamento cruzado anterior (LCA). Finalmente, se seleccionaron 30 pacientes, todos ellos intervenidos quirúrgicamente. De éstos, 23 fueron operados mediante meniscectomía parcial (ocho mujeres y 15 hombres; mediana de edad 39 ± 18 años) y siete fueron intervenidos mediante reparación meniscal por sutura (tres mujeres y cuatro hombres; mediana de edad 31 ± 14 años). Además, se recogieron otras variables como el tiempo transcurrido desde el inicio de la lesión hasta la cirugía, tiempo de seguimiento postoperatorio, lateralidad de la rodilla lesionada (izquierda/RI o derecha/RD), lateralidad del menisco lesionado (menisco interno/MI o externo/ME) y la vascularización de la zona: roja-roja, roja-blanca o blanca-blanca (RR-RB-BB) (Tabla 1).
El procedimiento quirúrgico, tanto por meniscectomía como por sutura meniscal, se realizó administrando anestesia por bombas de infusión intravenosa y colocando al paciente con la pierna lesionada colgando y sujeta con una "garra". La sutura meniscal se realizó mediante implantes All-Inside de Smith and Nephew (Fast Fix).5 La cirugía se hizo de forma ambulatoria.
El protocolo postoperatorio para los casos de reparación meniscal consistió en: una semana de ortesis en extensión y descarga; posteriormente, hasta la tercera semana, descarga con movilización 0-90°; de tres a seis semanas, carga parcial y movilización 0-90°, por último, de seis a 12 semanas, con carga completa y recuperando el rango completo de movilidad. En los casos de meniscectomía, se pauto carga parcial inmediata, abandono progresivo de muletas según dolor y balance libre de movilidad durante el primer mes; al segundo mes, se comenzó un programa de fortalecimiento progresivo.
Se evaluó la actividad física y la función general de la articulación en todos los pacientes, tanto en la etapa de preoperatorio como en el seguimiento postoperatorio, específicamente al año de cirugía y al final del seguimiento. Esta evaluación se realizó mediante los cuestionarios IKDC y Lysholm-Tegner. El cuestionario IKDC (Comité Internacional de Documentación de la Rodilla, por sus siglas en inglés) es una medida subjetiva de resultado informada por el paciente y específica de la rodilla, que analiza tres categorías: síntomas, actividad deportiva y función de la rodilla. La prueba de Lysholm-Tegner es una medida mediante puntuación de la actividad deportiva o función de la rodilla; específicamente evalúa síntomas relacionados con la inestabilidad funcional. Además, se evaluaron las tasas de complicaciones y reintervenciones en ambos grupos.
Los resultados recabados de las puntuaciones de mejoría de cada paciente (puntuación tras un año o finalización de seguimiento menos la puntuación preoperatoria) fueron analizados mediante un programa informático de análisis estadístico (https://www.socscistatistics.com/), utilizando la prueba U de Mann-Whitney para distribución de datos independientes no normales.
RESULTADOS
De los 30 pacientes con lesiones meniscales en asa de cubo crónicas y aisladas, sometidos a meniscectomía o a sutura meniscal, se recogieron distintas variables relevantes para evaluar la evolución postoperatoria en cada caso. El tiempo trascurrido desde que se produjo la lesión hasta la cirugía fue de 12 [rango intercuartílico (RIC) 14] y seis meses [RIC 4], respectivamente. El tiempo de seguimiento efectuado en el grupo de meniscectomía fue de cuatro años [RIC 3] frente a cinco años [RIC 2] en el de reparación meniscal.
Con el objetivo de realizar una comparación adecuada entre los dos grupos de pacientes, se realiza la evaluación funcional de los pacientes en estado preoperatorio, un año después de la intervención quirúrgica y al finalizar el seguimiento (Tabla 2).
Para poder valorar los resultados obtenidos en ambas escalas de valoración (IKDC y Lysholm-Tegner), se llevó a cabo un análisis de la mejoría en el primer año (puntuación al primer año-puntuación preoperatoria) y al finalizar el seguimiento (puntuación final-puntuación preoperatoria). No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos ni al año ni al final del seguimiento (p > 0.05) (Tabla 3).
En el grupo de meniscectomía, ninguno de los 23 pacientes sufrió complicaciones y en ningún caso fue necesaria una reintervención en el período de seguimiento de cuatro años [RIC 3]. Sin embargo, entre los siete pacientes del grupo de reparación meniscal, tres pacientes (42.85%) sufrieron complicaciones postoperatorias y tuvieron que ser reintervenidos mediante meniscectomía del asa de cubo y retirada de suturas e implantes, con una mediana de 10 meses [RIC 1.5] tras la primera intervención.
El primer paciente notó un chasquido en la rodilla a los seis meses y en una nueva resonancia magnética nuclear (RMN) se identificó una nueva lesión en asa de cubo, por lo que se realizó una meniscectomía a los 10 meses de la primera cirugía. El segundo paciente presentó dolor persistente tras la reparación, sin mejora evolutiva; a los 6 meses se decide realizar artroscopía exploradora, la cual se aplazó a los ocho meses, identificando falta de cicatrización de la lesión. El tercer paciente sufrió un traumatismo indirecto con giro de rodilla a los nueve meses; en la prueba de imagen se diagnosticó la rerrotura del menisco, por lo que fue reintervenido a los 11 meses de la cirugía inicial. Las escalas funcionales fueron tomadas al año de la cirugía inicial, entre uno y cuatro meses posterior a la meniscectomía secundaria, siendo en este momento inferiores al resto de grupos (grupo meniscectomía inicial, grupo reparación sin complicaciones); sin embargo, al final del seguimiento el resultado funcional se igualó a ambos grupos (Tabla 4).
DISCUSIóN
Las lesiones meniscales y específicamente las lesiones en asa de cubo crónicas y aisladas, objeto del presente estudio, son lesiones complejas y difíciles de manejar. Tanto la reparación meniscal como la meniscectomía parcial son actualmente los tratamientos estándar para estas lesiones.18 Sin embargo, existe cierta controversia sobre la conveniencia de emplear la reparación meniscal o la meniscectomía según las particularidades del caso.
Existen varios análisis que parecen indicar la preferencia de la reparación meniscal sobre la meniscectomía debido a posibles ventajas en el alivio, mejor distribución de la presión intraarticular y el beneficio que podría aportar en la regeneración tisular y la rehabilitación del paciente.12,19 Sin embargo, se deben tener en cuenta otros factores como el grado de actividad física previa del paciente o el tiempo que ha transcurrido desde que se produce la lesión hasta que se realiza la intervención quirúrgica.12,18
Los resultados del presente estudio, tanto a nivel funcional como en cuanto a complicaciones clínicas, demuestran que las intervenciones mediante meniscectomías suponen una alternativa adecuada para el tratamiento de estas lesiones, corroborando las conclusiones de trabajos previos.14,15,20,21 Las puntuaciones funcionales por IKDC y la escala de Lysholm-Tegner de los pacientes con meniscectomías alcanzaron niveles relativamente elevados en un tiempo de recuperación breve, además de que ninguno de los 23 pacientes tuvo que ser reintervenido. En un tiempo de seguimiento medio de cuatro años [RIC 3], se mantuvieron buenos resultados clínico-funcionales. Sin embargo, se ha demostrado9,10,11,12,13 que, a largo plazo, los resultados de una meniscectomía parcial o subtotal pueden ser devastadores, acelerando la cascada degenerativa de la artrosis con dolor y pérdida funcional; incluso muchos pacientes jóvenes requieren una prótesis unicompartimental o total de rodilla.
El retraso en la cirugía se considera un factor de riesgo para el fracaso en la reparación meniscal.18,22 Estas observaciones fueron verificadas en nuestro estudio, en donde la operación se realizó a los 12 [RIC 14] y seis meses [RIC 4] después de la lesión para los grupos de meniscectomía y reparación meniscal, respectivamente. Esta dilatación del tiempo preoperatorio fue el principal motivo por el cual la técnica quirúrgica más utilizada fue la meniscectomía parcial.
Los beneficios mecánicos de la reparación meniscal ya han sido discutidos y estudiados en detalle por otros autores previamente;12,19 se ha reportado una tasa de fracaso relativamente baja, pudiendo alcanzar menos de 15%.9,21,23 Sorprendentemente, a pesar de que el grupo de pacientes intervenidos por meniscectomía tenían una edad media mayor y transcurrió un tiempo mayor hasta la operación comparado con el grupo de sutura meniscal, estos últimos sufrieron complicaciones postoperatorias con mayor frecuencia, alcanzando una tasa de fracaso de 42.85%. El factor temporal podría ser el responsable de la alta tasa de fracaso observada en este tipo de intervenciones, lo que promueve la cronificación de la lesión —considerando que se trata de una muestra demasiado pequeña como para extrapolar conclusiones—. A pesar de la alta tasa de fracaso, los resultados de las evaluaciones clínico-funcionales de la reparación meniscal mostraron puntuaciones comparables al grupo de pacientes meniscectomizados. Incluso teniendo en cuenta a los tres pacientes que fueron reintervenidos tras meniscectomía secundaria, el resultado funcional al final del seguimiento se puede extrapolar al grupo de meniscectomía inicial y al del resto de paciente con reparaciones exitosas.
Es importante hacer constar que la reparación meniscal es considerada más compleja y tiene mayores tiempos de rehabilitación que la meniscectomía, pero cuando se realiza seguimiento de larga duración a los pacientes, se observa que presentan beneficios con respecto a la baja tasa de aparición de osteoartritis y la posibilidad de retomar el ejercicio de actividad física de forma precoz.12,16,17
En nuestro estudio, la diferencia en el tamaño de los grupos (23 para meniscectomía y siete para sutura meniscal) puede haber influido en la capacidad para detectar diferencias significativas entre los resultados de ambos tratamientos, reduciendo su poder estadístico. Es posible que la falta de diferencias significativas en nuestros resultados no se deba necesariamente a la ausencia de diferencias reales entre las técnicas, sino a limitaciones metodológicas derivadas del tamaño y desbalanceo de los grupos.
Para minimizar este efecto, hemos examinado cuidadosamente la dispersión de los resultados en las diferentes escalas clínicas utilizadas para medir el resultado final. Al analizar la variabilidad dentro de cada grupo, se objetiva que la dispersión de los datos no mostró diferencias significativas entre las técnicas evaluadas. Esta ausencia de diferencias significativas en la variabilidad de las escalas clínicas sugiere que, en la práctica clínica real, es probable que no existan diferencias sustanciales entre la sutura y la meniscectomía en términos de los resultados medidos. Esto refuerza la idea de que ambos tratamientos podrían ser comparables en su efectividad, al menos dentro del marco de las variables clínicas que hemos analizado.
Sin embargo, creemos que es necesario validar estas observaciones y ampliar el grupo muestral de pacientes intervenidos mediante sutura meniscal, por ejemplo, comparando la tasa de fracaso de esta técnica entre grupos de pacientes con tiempos de espera hasta la operación cortos, medios y largos. Estas observaciones, junto con otros trabajos ya publicados en los que se referencia la tasa de éxito de ambas técnicas a factores propios de la lesión (zona del menisco, extensión de la lesión o grado de vascularización de la zona lesionada) o del propio paciente (edad, actividad física previa, peso, condiciones degenerativas previas u otras patologías de rodilla como rotura del ligamento cruzado anterior o lesiones de cartílago), nos permitirá constituir un protocolo de intervención clínica general para las lesiones de menisco en asa de cubo.6,7,9
CONCLUSIóN
Tanto la meniscectomía como la reparación meniscal son alternativas válidas para el tratamiento de las lesiones en asa de cubo crónicas y aisladas. Sin embargo, el retraso en la cirugía de una lesión en asa de cubo crónica y aislada puede suponer, con mayor probabilidad, la aparición de complicaciones postoperatorias y la necesidad de reintervenir al paciente mediante la realización de una meniscectomía parcial. Estas observaciones, recogidas en el presente trabajo, sugieren la necesidad de considerar las lesiones meniscales en asa de cubo como una urgencia quirúrgica. Esto permitiría que el paciente se beneficie de las ventajas ya comentadas de la sutura meniscal respecto a la mejora en la regeneración articular y en profilaxis de osteoartritis, evitando cronificar la lesión y, por tanto, aumentando la tasa de éxito de las intervenciones por sutura meniscal.
REFERENCIAS (EN ESTE ARTÍCULO)
AFILIACIONES
1 Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Hospital Universitario Infanta Leonor. Madrid, España.
NIVEL DE EVIDENCIA
III (estudio de cohortes retrospectivo)CORRESPONDENCIA
Dr. Giovanni Provenza. E-mail: doctorprovenza@gmail.comRecibido: 08-08-2025. Aceptado: 04-01-2026.